Código Ético
Los principios que configuran este código ético expresan los compromisos que los profesores/as consideramos necesarios para desarrollar bien las funciones y tareas que conforman nuestra práctica profesional. Haciendo públicos estos compromisos, los profesores/as manifestamos una conciencia del deber profesional que va más allá del cumplimiento de nuestras obligaciones legales tratando de alcanzar la confianza y el respeto social que necesitamos para tener éxito en la labor que tenemos encomendada.
 
Principio ético de la práctica educativa:
11. Principio de humanidad
 
Los/as profesores/as asumimos que el fin de la educación no es otro que hacer a las personas sujeto de sus propias vidas. Esto significa que las acciones desarrolladas por los/as profesores/as están destinadas a formar seres humanos con autonomía para definir su propia identidad y, a la vez, para participar en la vida social con plena conciencia de su dignidad.
   
12. Principio de justicia
 
Los/as profesores/as contribuimos a crear unas condiciones educativas en las que cualquier persona pueda tener oportunidades para alcanzar su propio nivel de desarrollo y el pleno reconocimiento personal y social de los aprendizajes adquiridos.
   
13. Principio de tolerancia activa
 
Los/as profesores/as reconocemos que el valor educativo de la cultura es contrario a toda forma de adoctrinamiento y nos mostramos interesados en promover la libertad de creencia entre nuestros alumnos/as y el respeto mutuo como base sólida para la convivencia.
   
14. Principio de racionalidad
 
Los/as profesores/as hacemos un esfuerzo permanente para dotar de fundamento racional a todas nuestras decisiones, así como, por comprender las singularidades propias de cada situación educativa. Este esfuerzo de racionalidad se asienta sobre el diálogo, el conocimiento científico y los valores cívicos.
   
15. Principio de (co)responsabilidad
 
Los/as profesores/as asumimos que tanto nuestras decisiones como nuestras acciones y juicios, contribuyen a la construcción de unas condiciones educativas en las que todas las personas puedan desarrollar su potencial de aprendizaje. Además, en la medida en la que la acción educativa, es una acción colegiada, este principio de responsabilidad es un principio de corresponsabilidad o de responsabilidad compartida.
   
16. Principio de confidencialidad
 
Los/as profesores/as somos conscientes de la importancia que tiene la información personal sobre la que basamos nuestras decisiones y por ello, asumimos la necesidad de garantizar, en todo momento, el buen uso de esa información.
   
17. Principio de integridad
 
Los/as profesores/as asumimos que la práctica educativa, y la relación con el alumnado, así como con otros miembros de la Comunidad Educativa, no puede tener otro fundamento que las normas legalmente establecidas, los principios morales establecidos y las vivencias aportadas por el conocimiento científico-educativo.
   
18. Principio de prudencia
 
Los/as profesores/as mantenemos una atención permanente a las consecuencias que nuestras acciones puedan tener sobre los sujetos para determinar su valor educativo y, en caso necesario, modificarlas, transformándolas en una fuente permanente de saber educativo.
   
19. Principio de colaboración
 
Los/as profesores/as reconocemos y valoramos la contribución  que otros profesionales y, especialmente, las familias puedan hacer para alcanzar el éxito en la educación, por eso asumimos la necesidad de colaborar permanentemente con ellos.
   
10. Principio de excelencia
 
Los/as profesores/as mantenemos una dedicación permanente a nuestro propio quehacer tratando de desarrollar las virtudes personales y profesionales que la práctica educativa requiere para alcanzar el mayor nivel de excelencia.
 
 
 
 
 
 
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